1 de octubre de 2018

Letras con sangre

¡Ya estamos en octubre así que es momento de empezar con las publicaciones creepy 👻 o al menos lo intentaré jajaja!

Entonces vamos a empezar el mes conociendo a escritores que fueron lo suficientemente inteligentes como para confesar los crímenes que cometieron en sus novelas. 


El secreto culpable, ¿acaso el título ya les dice algo? Probablemente nada sospechoso pero a eso agréguenle que en el prólogo el autor dio otra pista de la pesada carga que llevaba desde hace muchos años, es decir los cuerpos de cuatro inocentes personas a cuestas.

Fue así como a través de su libro, Liu Yongbiao confesó los crímenes que cometió en 1995 cuando junto a su cómplice asesinó a dos abuelos y su nieto y una persona más.


Anne Perry optó por el género de novela negra, ¿habrá sido coincidencia o su mentalidad de asesina la ayudó con eso?

La autora inglesa no fue tan vanidosa como para confesar el homicidio que cometió cuando era joven en alguna de sus novelas sino que simplemente decidió confesarlo. Resulta que Anne en realidad era Juliet Hulme, una mujer que a sus 13 años planeó y asesinó a la madre de su amiga, pero no se alteren que la amiga la ayudó 😵

La madre de la joven murió debido a que le machacaron el cráneo con un ladrillo envuelto en una especie de calcetín.


El 14 de agosto de 1944, Lucien Carr mató a puñaladas a David Kammerer, un joven homosexual que estaba obsesionado con él, arrojó su cadáver al río Hudson y después le contó a sus amigos Burroughs y Kerouac, por lo que técnicamente se convirtieron en sus cómplices.

Todo iba bien hasta que sus confidentes escribieron y publicaron el libro “Y los hipopótamos se conocieron en sus tanques” en donde cuentan la historia del homicidio.


En el año 2000 Krystian Bala asesinó a un hombre que creía era el amante de su ex esposa, sin embargo no pudieron culparlo por falta de pruebas, sin embargo en el 2003 el autor polaco tuvo la grandísima y genial idea de publicar una novela titulada Amok, en donde relató con detalles el asesinato.

Esas fueron las pruebas necesarias para retomar el proceso, aunque Bala se justificó diciendo que era injusto ser condenado por una historia de ficción.


Ahora pasamos a la sección de redención o vanidad exagerada, como ustedes prefieran 😐 Estas personas aprovecharon la fama de sus homicidios para obtener algunos ingresos y seguir en el ojo público.

Hugh Collins tuvo un largo historial de alcohol, drogas y cuchilladas, aunque sólo se le pudo probar un asesinato.

El escocés descubrió la escritura y la escultura en un programa de reinserción en la cárcel y seis años después de haber sido liberado publicó su primer libro Autobiografía de un asesino.


Por último, Issei Sagawa tuvo una agradable cena en compañía de una chica, desafortunadamente para ella esa sería su última conquista puesto que Sagawa la asesinó y posteriormente la descuartizó. 
Sin embargo, la joven siguió acompañando al asesino como su alimento. 
Y años después escribió un libro al respecto.


El famoso autor de los asesinatos cometidos en ciudad de Kobe al oeste de Japón, escribió un libro autobiográfico en el que detalla aspectos de su infancia así como de su vida después del psiquiátrico.

El “Asesino de Kobe” se hizo famoso tras haber matado a cinco niños, de los cuales dos murieron golpeados por un martillo y a otro lo decapitó para colgar su cabeza en la entrada de la escuela a la que iba.


¿Ustedes qué opinan, empezamos bien el mes o no? 😅

¡No olviden dejarme sus comentarios y díganme qué entradas les gustaría ver! 

Nos leemos pronto ;)